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sábado, 28 de abril de 2012

De Política y algunas otras cosas


La mayoría de los mexicanos estamos acostumbrados a hablar de política sin profundizar mucho en las formas y el fondo de como se ha desarrollado durante diferentes épocas en nuestra vida y en la historia de nuestro país.

Analizando distintas etapas de nuestro México, sin llevar un orden cronológico exacto de las cosas y basándonos más bien en los recuerdos o lecturas que nos han encargado desde el colegio hasta revistas y periódicos que hemos hojeado por curiosidad puedo comentar que las élites en este país tienden a ser de una manera muy parecida el político en México tiende a ser una persona que proviene de una familia acomodada, que por lo general no tuvo problemas en su niñez para llevar a cabo sus estudios y podemos ver que la mayoría tiene estudios profesionales, incluyendo maestrías y doctorados. Los ciudadanos nos sentimos encantados y fascinados de saber que existen personas con mejor preparación que la nuestra y lejos de querer imitarlos los idealizamos y creemos que así debe de ser, el gobernante tiene que ser el más inteligente, el más astuto y el más hábil en todos los temas y problemas que se le presenten. Es por eso que a muchos les sorprendió que por ejemplo Peña Nieto tuviera un momento bochornoso al estar frente a la multitud en la feria del libro en la que a una simple pregunta acerca de los libros que habrían marcado su vida no pudo salir avante con una respuesta que hiciera sentir al público presente que él era una persona inteligente, aquí no podemos caer en la tontería de pensar que este candidato no haya leído jamás ya que por obvias razones al ser un tipo estudiado tuvo que haber leído mínimo los libros normales en la escuela de Derecho, lo que sorprende no es que no leyera algún libro de literatura o que no se le viniera alguno a la mente, lo que hizo que la gente se sintiera agraviada fue su grave problema para salir de una situación que debió haber estado controlada desde el momento en que estaba invitado al evento.

En la contienda de hace años en el 2006 muchas personas dudaban de López Obrador con respecto a si podría llevar a cabo un debate a nivel público a sabiendas de que la velocidad con la que habla no era la óptima para enfrentar a un tipo demasiado preparado, seguro y que se veía firme en sus decisiones y duro en su manera de halar como Felipe Calderón, sin embargo sorprendió a muchas personas la facilidad de palabra del tabasqueño y el que ante su público dijera una frase tranquilizadora como "sonríe, vamos a ganar". La imagen de este político también fue criticada pues aunque muchos mexicanos pertenecemos a una clase entre baja y media baja nos gusta ver que nuestro representante retrata bien y que su léxico es el adecuado cosa que a este candidato le quitaba un poco de puntos ya que era desenfadado en su manera de vestir y nada ostentoso en comparación con la imagen que presentaba Felipe Calderón una manera de vestir impecable, otra cosa que hacía que la gente se sintiera un poco extrañada con la manera de ser de López Obrador eran sus discursos atropellados en contra de un personaje al que muchos repudiaron pero que a la vez respetaban como Vicente Fox, muchos podemos mofarnos en lo oscuro acerca de este ex presidente pero no nos gusta escuchar públicamente algo en contra, menos venido de algún político que aún no ha demostrado nada y me refiero a situaciones como la de "cállate chachalaca".


Vivimos en un país en el que no está realmente marcada la derecha o la izquierda, en el que la mayoría de los candidatos han militado en el partido contrario, lo que nos hace no esperanzarnos mucho en un cambio político, social y económico real, si bien nos gusta escuchar discursos socialistas y populistas no creemos realmente en este tipo de situaciones ya que no estamos acostumbrados en el México moderno a vivir bajo un régimen totalmente diferente al del capitalismo y al de elegir a nuestros candidatos democráticamente; como ciudadanos podemos caer en el juego de los pensamientos Marxistas acerca del trabajo, de una idea socialista acerca de nuestra política pero solo lo vemos de una manera utópica.
En este país el partido más izquierdista sigue siendo un partido de derecha que más que plantear un cambio verdadero solo da propuestas a cosas que ya han sido planteadas por candidatos anteriores de partidos contrarios. Por ejemplo podemos poner las reformas tanto energética, reforma de Pemex, reforma educativa, etc., podemos escuchar muchos candidatos hablar de lo mismo quizás con un final diferente pero las cosas que proponen son muy parecidas. Existen otros países como Venezuela donde un golpe de Estado o una forma de ver el país por medio de un líder con tendencia militar puede expropiar, nacionalizar, ocupar y limitar a la población de una manera ilimitada donde aunque el mismo Congreso se oponga, es un líder que genera tanto respeto como terror ya que es autoritario. En nuestro país vivimos en algún momento algún tipo de autoritarismo pero que fue utilizado más como una represión momentánea que como un régimen o una ideología, caso movimiento estudiantil del 68, donde los estudiantes mexicanos estaban seriamente influenciados por países como Cuba y por el comunismo que estaba tomando auge en América Latina. Los políticos mexicanos han utilizado este tipo de represión para no dejar crecer a una masa con ideología contraria a la que lleva el país y para defender sus intereses lo que ha hecho que hasta la fecha no exista un grupo de verdadera oposición.

En la contienda para la Presidencia actual tanto Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, Cuadri y López Obrador nos traen propuestas muy parecidas, donde hablan de seguridad, de una mejora en la eduación, de un impulso al campo, de disminuir la pobreza, de generar empleo, claro todos lo manejan desde el punto de vista de sus partidos algunos con visión más empresarial que política y otros más preocupados por los problemas sociales pero al final es lo mismo no tenemos una oposición o un partido que realmente sea diferente o sea un izquierda real.

Quizás la sorpresa para estos tiempos sea que por primera vez vemos a una candidata real apoyada por un partido fuerte como lo es el PAN en quien podríamos ver un cambio fuerte ya que sería la primera vez que el país fuera gobernado por alguien del sexo femenino, las contras son que las personas que llevan su campaña han caído la simpleza de hablar de feminismo y en frases como trilladas que en vez de acrecentar a su número de simpatizantes, logra ahuyentar al público masculino al que le gustaría saber más de sus propuestas que de quien debe llevar las faldas en el gobierno.

A veces estas cosas hacen que la población, en su mayoría desconocedora de temas de política mas no ignorante se olvide de votar o haga comentarios como que al final quien salga electo es lo mismo nada pasará ni cambiará, lo que nos lleva a ser un poco escépticos y poco confiados en las propuestas que nos comentan los políticos.

La élite en México está perfectamente marcada por la clase alta, también existen élites de un nivel socioeconómico inferior pero que logra hacerse de amistades o contactos con el rico, o con el empresario. Ahí podemos ver a líderes sindicales o de barrios que aunque realmente mueven masas y tienen el poder para hacerse escuchar, siempre terminan negociando con el que está más arriba o el que maneja las cosas de manera económica.


No todo es miel en la política pues aún cuando los mexicanos vemos a los políticos como personas inteligentes también los tenemos en la esfera de la corrupción y del robo, la imagen del burócrata desde la dependencia de gobierno hasta el diputado, senador o personaje sin alguna militancia en partido pero que tiene una gran influencia a nivel empresarial o política es bastante pesada y hace que vivamos en una desconfianza total aunque nos genere pasión al hacer análisis de ellos.